sábado, 21 de octubre de 2017

Cambiemos ma non troppo y las elecciones parlamentarias

   Es difícil empezar a escribir un texto sobre las elecciones cuando todo lo que ha pasado en los últimos días ha hecho que el mismo acto de ir a votar el domingo parezca fuera de lugar, pero creo que igualmente corresponde hacerlo. Esta entrada iba a hablar sobre todo de los comicios y del futuro, continuando de la anterior, y agregándole unos párrafos acerca de la desaparición de Santiago Maldonado y el comportamiento de elefante en cristalería del gobierno. Creo que estamos de acuerdo en que eso no será posible.

   Con la aparición del cuerpo en el río Chubut el pasado martes 17, y que a estas alturas del sábado tenemos confirmado que era de Santiago, como todos presumimos, y que no se han encontrado lesiones (al menos hasta ahora), queda demostrado que desde el primer momento se hizo todo mal para su búsqueda. Es evidente que la postura inicial del oficialismo era que le habían inventado una desaparición para perjudicarlo cuando en realidad el mismo 1º de Agosto habían llegado al lugar miembros de la APDH, Asamblea Permanente de Derechos Humanos, y el Defensor Público para presentar un habeas corpus. Sin embargo, todas las hipótesis que filtraron desde el Ministerio de Seguridad y que los medios replicaron con cero ojo crítico, esto es, que estaba en Entre Ríos, que había muerto semanas antes en un enfrentamiento con un puestero de Benetton, que nunca había estado en el corte de la ruta 40, que se había "sacrificado" pasando a la clandestinidad para ayudar a Facundo Jones Huala, que lo había llevado un matrimonio de fueguinos hacia esa provincia, tenían el propósito de desacreditar la denuncia de forma similar al comportamiento del kirchnerismo con la muerte de Nisman (en la que se dijo que había sido un "crimen pasional" víctima de Lagomarsino, que era putañero, o que tenía toneladas de alcohol en sangre, esto último subido a la web oficial InfoJus Noticias). El caso del puestero era especialmente terrible porque lo presentaba a Maldonado no como un activista que peleaba por las causas que creía justas, sino directamente como un terrorista—además de dar a entender que la madre había mentido cuando dijo que habían hablado el día anterior a la desaparición. El golpe de gracia lo dio Lilita Carrió cuando dijo que había un 20% de probabilidades de que estuviera en Chile «con el RIM» [sic]. Que era igual a que yo dijera que había un 20% de probabilidades de que Lilita hubiese muerto hace treinta años y reemplazada por un robot venido del futuro. Luego pidió perdón, dijo que le iban a pedir disculpas, después de aparecido el cuerpo volvió a pedir perdón y dijo que perdonaba a los que la habían abandonado. En ese contexto, si yo hubiese sido Sergio Maldonado habría sido menos contemplativo con el trato.
   Por el lado de la Justicia, el juez Guido Otranto se tendría que haber excusado de la investigación por haber ordenado el desalojo que llevó a la represión de aquel primer día de Agosto y luego suspendió los rastrillajes iniciales a pedido de la comunidad de Puel Mapu, por no querer violar el "territorio sagrado" de acuerdo a un artículo de la Organización Internacional del Trabajo sobre los pueblos originarios—que nunca podía determinar que la Justicia no pudiera allanar un lugar, por cierto. Tiempo después ordenó el rastrillaje del 18 de Septiembre en donde se hizo un show y se amplió el radio de búsqueda río arriba (en la zona en donde aparecería el cuerpo) pero el resultado fue negativo, y terminó dando la entrevista con La Nación por la que ahora se lo reivindica, cuando nunca podía prejuzgar a no ser que su intención fuese que lo quitaran de la investigación, como finalmente ocurrió.
   Con el cambio de juez, luego de unas primeras semanas en donde se tuvo que familiarizar con la causa, se volvió a buscar en la zona (posiblemente con un dato) y se encontró el cuerpo, por lo que surge la duda de si fue "plantado" o no. Como bien dijo Ernesto Tenembaum el jueves en Maldita Economía con Maxi Montenegro, es difícil de creer que lo haya tenido Gendarmería durante 78 días y justo antes de las elecciones lo tirara, como también es poco factible que lo tuvieran los mapuches, ya que tendría que haber sido conservado en algún lugar (como las víctimas del Triple Crimen de General Rodríguez); además de que insistir con que fue plantado sería contraproducente. Entonces la hipótesis más razonable sería que se ahogó, en medio de la persecución y quizás con ayuda—y posible abandono de persona—del subalférez Echazú, que mostraba hematomas en la cara no compatibles con el piedrazo, y su cuerpo se hundió y luego volvió a salir producto de la liberación de gases. Esto es lo que indicaría la navaja de Occam, el problema es que, como demostró el caso Nisman cuando Ricardo Canaletti la utilizó para dar a entender que había sido un suicidio, si la maneja un mono entonces es un mono con navaja, por más que sea de Occam. Entonces lo mejor sería no profundizar las hipótesis y dejar que los especialistas (que esperemos que esta vez puedan hacer bien las cosas) hagan su trabajo.

   Cambiando de tema pero por un carril similar, me parece necesario hacer un paréntesis sobre la cuestión mapuche y de los pueblos originarios en general. Acá se debatió la prórroga de la ley que impide los desalojos, que me parece bien, pero por otro lado al estirar esto se sigue incumpliendo la 24,956 de realizar un censo a todas las comunidades, y lo que esto genera es que algunos se aprovechen para tomar tierras, desnaturalizando el reclamo de todos los demás e igualando a los mapuches (no los violentos adoctrinados, que son una minoría) que en el sur deben enfrentarse con Benetton o Joe Lewis con los presuntos diaguitas que en el norte directamente ocupan tierras y luego piden que se cumpla la ley—lo que es cuestionado por las otras comunidades aborígenes. Sería un error que el gobierno no tomara cartas en el asunto, porque estaría yendo contra la corriente en el mundo: Justin Trudeau, primer ministro canadiense, hablo en la Asamblea General de las Naciones Unidas pidiendo disculpas en representación del Estado por el trato espantoso que sufrieron los pueblos originarios del hemisferio norte. Esto no implica intentar pelearse con la Historia como hacen aquellos que aceptan que se retiren las estatuas de Colón en EEUU o la propia Cristina—sería ridículo considerando que uno de los presidentes más importantes de nuestra historia fue también el que hizo la Campaña del Desierto—pero tampoco se puede seguir excluyendo a todas las comunidades. El propio Macri hizo campaña con el referente wichí Félix Díaz (que por cierto, sigue buscando a su nieto desaparecido), le corresponde no mirar al costado mientras el régimen de Gildo Insfrán sigue persiguiendo indios en Formosa*.

   Después de descargarme sobre todo eso—ya que hay quienes creen que como el cuerpo apareció y no muestra lesiones, al final el Estado y el gobierno no hicieron nada mal—paso a enfocarme en las elecciones. Como dije en la entrada anterior, no debían presentar ningún problema para el oficialismo porque sólo podía aumentar la cantidad de legisladores, pero se metió solito en un problema al querer mantener vivo al kirchnerismo (que en el 2016 no pudo impedir que pasara todas las leyes que quiso, por lo que no había un cuco real). Claro que la presencia de Cristina y la negativa a ir a una interna con Randazzo ayudaron a que lo que en los días previos a las PASO parecían avistar una catástrofe terminara con una situación en la que Macri iba en camino a construir una hegemonía, incluso cuando la economía no había mostrado signos de recuperación. En este punto, cuando ya había alcanzado los números del 2015 pero sin la restricción externa que hacía inviable un crecimiento sostenido, parecería que el gobierno se encamina a una victoria comparable a la de Alfonsín en el '85 o a la de Néstor en el 2005. O ése era el caso hasta el martes, ya que no sabemos si será un cisne negro. En el resto del post trabajaré con la idea de que no provocará grandes cambios, pero cualquier resultado debería verse con una diferencia +/- 2 (un poco de changüí, las encuestas tienen margen de error de 3 después de todo). Esto es a partir del juego anterior, en el que anduve relativamente bien salvo por desestimar la extrema polarización en Buenos Aires, Capital y Santa Fe—y haber puesto a Tucumán y Entre Ríos invertido, cuando lo más probable era que saliera como salió. De nuevo, agradezco a Andy Tow (@andy_tow) por el Atlas Electoral. Ésta es mi proyección del resultado:

   Se observa una penetración de la marca Cambiemos a partir de las provincias que gobierna (sumándole Santa Cruz, en donde ya en el 2015 había sido Eduardo Costa el más votado pero perdió por la Ley de Lemas) agregada a las que ya había ganado en las presidenciales como Córdoba o Santa Fe. La excepción es Jujuy, que no logra romper con la preeminencia de los gobiernos del NEA, pero igualmente espero buenos resultados en Salta, Tucumán y Catamarca y no tan buenos resultados de los oficialismos. Fuera de eso, la apuesta es que la tendencia arrastre a la Chaco de Domingo Peppo, la Chubut de Mario Das Neves (por ahora, al menos) y la Tierra del Fuego de Rosana Bertone, en donde el gobierno nacional ya hizo buenas elecciones. Río Negro es un caso curioso porque había arrasado el kirchnerismo de los hermanos Soria y parecía que era imposible revertirlo, pero el gobernador (y ex compañero de fórmula de Soria padre) bajó la boleta de su partido para beneficiar a Cambiemos. Aun así, creo que no llegarán a ganar. En otro momento se podría hablar de cómo el radicalismo dejó de existir en una provincia en donde gobernó 28 años. Al menos en Córdoba (la otra pata de la UCR '87) pudo hacer una elección aceptable en el 2015, aunque ahora el candidato más firme de Cambiemos sea el ex árbitro Héctor Baldassi.
   Que pase la barrera de los 40% sería esperable, pero si efectivamente suma más de 60 diputados sería muy bueno—recordemos que pone en juego 40. También sería lógico que el bloque del FpV-PJ se fracturara definitivamente en Diputados (lo que se podría ver si se vota esta semana el desafuero de De Vido; esto es, si no renuncia antes) y en el Senado, como ya pronosticó Pichetto. Y se podrían sumar los diputados del massismo que sigan en la Cámara. Por otro lado, la virtual desaparición de la centroizquierda no kirchnerista también sería para remarcar, perdiendo tres bancas el socialismo y sólo llevándose dos Martín Lousteau. Habrá que replantearse muchas cosas para tener una construcción competitiva a futuro, como había generado expectativas UNEN.

   Otra noticia que se conoció antes de las elecciones fue el pedido de desafuero y detención de Julio De Vido, el ex ministro de Planificación. Esto se debió a que la Cámara de Apelaciones resolvió que, en la causa de Yacimientos Carboníferos Río Turbio, estaba probado que había conseguido destruir documentación por lo que seguía teniendo influencia aun después de haber dejado el cargo para interferir en la investigación. El pedido original había sido del fiscal Germán Moldes, que lo había llamado "gran tramoyista de la obra pública"—o sea, que había manejado todo a pesar de delegar las firmas en Jaime, José López, Baratta, Cameron, etc. El fallo del juez Irurzun fue más lejos al determinar que, al haber tenido poder, las posibilidades de influir para desviar la investigación por los "lazos funcionales tejidos al amparo del acuerdo criminal", lo que es interesante porque cambia la doctrina histórica de no meter presos a los poderosos mientras sigue el proceso y sí a los más pobres, que teóricamente tienen menos chances de fugarse/intimidar testigos/etc. Se presume que están los números para retirarle los fueros, que el oficialismo no había conseguido cuando intentó apartarlo por «inhabilidad moral»—por suerte, por otra parte, porque habría sentado un precedente desastroso ya que el artículo que se le aplicaba refería a temas sobrevinientes a asumir como diputado y se podría haber aplicado a cualquiera que se «saliera de la línea»; por eso en ese caso di mi apoyo la posición del FIT, que fue muy cuestionada, aunque después lo perdieron al llevar una candidata que decía que Israel era igual a ISIS. De Vido es especial porque se había salvado en la causa por la tragedia de Once gracias a Bonadio, aunque ya está en juicio oral (por cierto, vale recordar que todos los condenados en Diciembre 2015 siguen en libertad esperando el fallo de Casación), porque había tenido muy buenos contactos en Tribunales como el hermano del juez Ariel Lijo, 'Freddy'. Algunos se preocupan porque es otro caso de prisión preventiva, pero es muy diferente a Milagro Sala—que tendría que estar en libertad porque se va a terminar suicidando para perjudicar al gobernador Morales—o Lázaro Báez, que están por cumplir dos años detenidos sin condena. Es cierto que nunca fue indagado en la causa de YCRT, pero siempre es bueno recordar que las preventivas no tienen que ver con una instancia del proceso en particular sino con el riesgo procesal: eg. si un hombre es denunciado por violencia de género y luego amenaza a la denunciante, se puede tomar medidas preventivas como la pulsera electrónica o la perimetral aunque no se considere probada su culpabilidad.

   Un tópico que fue preponderante a nivel mundial, y particularmente en Argentina, fue el de la (no) independencia de Catalunya. La historia es larga porque históricamente tuvo diferencias con el resto del país, desde los tiempos de la unión de los reinos de Castilla y Aragón con el casamiento de Isabel y Fernando, pero se ha acentuado en las últimas décadas impulsado por el chauvinismo de los líderes de Convergència Democràtica desde el fin del franquismo y la sanción de la Constitución, que gobernaron 30 años desde 1980—esto es, Jordi Pujol, Artur Mas y el actual, Carles Puigdemont. Contra las denuncias de corrupción que plagaron históricamente a esta agrupación de centro-derecha, siempre la respuesta fue incentivar la división entre 'nosotros' y 'ellos'. En una unión inédita con los partidos de izquierdas Esquerra Republicana y el CUP (Candidatura d'Unitat Popular) y sus votantes jóvenes y catalanistas, desde aquellas marchas de los indignados de 2010 que incentivaron el sentimiento independentista, desde que llegó Puigdemont tuvo el compromiso de realizar el tan mencionado referéndum. Desafortunadamente lo hizo sin seguir los procedimientos constitucionales y eso alentó el conflicto con el gobierno central por la llegada de fuerzas federales que impidió que el plebiscito transcurriera con normalidad. Luego declaró la independencia de forma unilateral y la suspendió, generando la reacción con destino de meme.


   Finalmente la declararon formalmente, lo que hizo que el presidente español Rajoy hiciera votar la aplicación del artículo 155 para intervenir y la Justicia ordenara las detenciones de todos los líderes independentistas, incluyendo a Oriol Junqueras, líder de ERC. Puigdemont, mientras tanto se fue a esconder a Bruselas (¡justamente! otra monarquía), posiblemente pretendiendo proclamarse presidente en el exilio como el líder catalán Josep Tarradellas—que lo era cuando la dictadura franquista controlaba todo. A ese efecto recomiendo este excelente artículo de Mariano Schuster (@schusmariano). Mientras estos hechos ocurrían, aquellos famosos que opinaban en contra del referéndum eran tildados de fascistas por la juventud catalana. Ni Joan Manuel Serrat, que cantaba en català cuando el Generalísimo había prohibido la lengua, estuvo exento. Lo que demuestra que el trabajo de indoctrinamiento a lo largo de los años dio sus frutos, y muchas personas que no vivieron un minuto en dictadura pueden decir tranquilamente que España nunca dejó de serlo—lo que, paradójicamente, no podrían hacer si efectivamente fuera verdad. Algo gracioso que ocurrió fue que la izquierda trotskista argentina se puso a favor del independentismo, lo que es curioso más allá de la canción La Internacional porque, en el fondo, lo que está discusión entre España y Catalunya no es los derechos ("no taxation without representation") como era en tiempos coloniales, sino básicamente que la derecha catalana considera que no deben pagar para subsidiar a las comunidades autónomas más pobres. "No querems manter vags", podríamos decir al estilo del twitstar @marianoheller. En esto son bastante parecidos a la Lega Nord en Italia, que quiere manejar sus propios recursos en vez de ayudar a los tanos en el sur (o, si queremos ser malos, con los Estados Confederados de América). En todo caso no debería sorprenderme mucho la posición de la izquierda, ya que fue similar en el apoyo a los estudiantes del CNBA, el Pellegrini y otros que tomaron las escuelas en rechazo a la intención del gobierno porteño de impulsar una especie de pasantías (obligatorias por alguna razón) para el último año. Obviamente estaban en todo su derecho, pero si pensamos lo que ocurre con muchos de los estudiantes del interior que deben trabajar al mismo tiempo, no dejaba de parecer que estaban defendiendo un privilegio al estilo "nosotros vamos a ser líderes, no obreros" ya que son los mejores colegios públicos de la metrópoli más grande—la crème de la crème. Entiendo que todas estas cosas que planteo son clasistas, pero ¿no se supone que nuestra izquierda se identifica así? Quizás sea un problema de disforia de clase, no estoy seguro.
   Volviendo a Catalunya, la verdad no sé en qué terminará esto porque, aunque llamen a elecciones, existe la posibilidad cierta de que vuelva a ganar el independentismo y vuelva a intentar abandonar España, lo que llevaría a una nueva intervención. La única salida lógica, ie. improbable, sería que se reformara la Constitución española para incluir la posibilidad de la secesión, brindando también de mayor autonomía económica a las comunidades para evitar ocurra un efecto de «balcanización» con el País Vasco, Galicia, etc. Ésta es la propuesta del PSOE, pero juzgando por cómo se ha debilitado desde el fallido gobierno de Rodríguez Zapatero, dudo que concite mayores apoyos. Pero lo cierto es que en una relación de pareja en donde uno no quiere seguir viviendo con el otro, lo mejor es darla por terminada, por muy equivocadas que se consideren las razones. Lo hecho hasta ahora fue intentar salir del laberinto por arriba, que aunque Marechal diga lo contrario, no es como se sale.

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Actualización a una semana de las elecciones:

   Como era de imaginar, se cumplieron muchas cosas que se especulaban pero hubo algunas sorpresas: particularmente los triunfos en Salta y La Rioja, pero también las derrotas en San Luis y—en mucha menor medida—La Pampa, luego de unos resultados muy positivos en las PASO. La reversión de La Rioja y San Luis en particular me resulta molesta porque en Junio había pronosticado sendas derrotas peronistas y luego de las primarias, cambié y volví a errar. En Santa Fe sobreestimé a Jorge Boasso pensando que iba a sacarle más puntos a Cantard por hacer campaña presentándose como "el candidato de Mauricio", si le hubiese robado más votos habría entrado el segundo en la lista del Frente Progresista, Cívico y Social, Fabián Bastía, en vez del quinto de Cambiemos, Gonzalo del Cerro. Por otro lado, acerté a la cantidad de diputados y senadores obtenidos por Cambiemos—por lo menos según el escrutinio provisorio—así que eso lo anoto como un triunfo, aunque fuera previsible. En síntesis, en general se terminó dando la lógica en base a lo esperado pre y post PASO.
   Se han hecho muchas comparaciones entre esta legislativa y la de Alfonsín en el '85 (con su lema "No le ate las manos") pero, si se me permite una opinión, este año es más parecido a ése por el terremoto en México que por las elecciones. En esos años había un contexto diferente por la recuperación democrática pero, sobre todo, había un bipartidismo que hizo que la UCR ganara en 20 de los 24 distritos (todos menos La Rioja, Corrientes, Formosa y Tierra del Fuego) pero, cuando ya se veían los límites del Plan Austral, ganara sólo en Córdoba y Río Negro en 1987. Por más que también en el '85 había un peronismo con dificultades para construir una alternativa, no existía la disgregación de la oposición como la que se presenta hoy. En todo caso, una analogía más pertinente es con las legislativas de 2005, cuando Kirchner y sus aliados ganaron en 17 distritos, en algunos casos enfrentándose al peronismo como en La Rioja—de hecho, Menem sólo perdió tres elecciones en su carrera política, en el 2005 a senador, en el 2007 a gobernador y en esta última—y la oposición se vio incapaz de consolidar una alternativa. Es cierto que Néstor perdió en Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, tres de las "cinco grandes" que ganaron Macri y Alfonsín, por lo que podríamos decir que el caso del actual presidente es más «sui generis».


   De lo que se deduce que la dispersión opositora es causa (y consecuencia) del triunfo en 13 distritos del oficialismo. Igualmente, el 42% del total país—que si se replicase en las presidenciales equivaldría a un triunfo en primera vuelta—es un punto intermedio del 43% de Alfonsín y el 41% de Kirchner. Todo puede cambiar de aquí a dos años, sobre todo con la incógnita de la consistencia económica, pero en un contexto sin liderazgo opositor es difícil que no ocurra algo similar a la elección del 2007.
   Mirando particularmente los resultados en Tigre y en Salta que, como contó Diego Genoud (@otro_periodista) eran distritos en que el macrismo quería ganar, se puede deducir que las estrategias de Urtubey y Massa les fueron perjudiciales, en esa idea que tenían de ser los Menem y Cafiero de Macri. Es el problema de mirar todo con el espejo retrovisor, la Historia nunca se repite de igual forma. Massa en particular deberá salir de la escena política y pensar si vuelve al peronismo, como ya están haciendo los que van a seguir en la Cámara de Diputados (Felipe Solá, entre otros). Urtubey directamente frustró el inicio de su campaña electoral, pero probablemente tenga más lugar por ser gobernador—y esposo de una modelo. Siendo que estos son los candidatos más conocidos, el peronismo está en una situación compleja para construir un nuevo liderazgo, a diferencia de treinta años atrás.
   A ese respecto, se ha hablado mucho acerca de si estamos en presencia de una nueva hegemonía. En mi opinión, esto es parte de las típicas sobrerreacciones argentinas, las mismas que hacían pensar a algunos que si Cristina derrotaba a Esteban Bullrich iba a caer el gobierno de Macri. Ninguna de las dos hipótesis puede salir de una cabeza razonable. Si no hubo una hegemonía cuando Menem ganó con el 50% ni cuando la señora fue reelecta con el 54%, es difícil imaginar que lo haya ahora. Lo que sí puede ocurrir, según lo antedicho acerca de la inexistencia de una oposición competitiva, es que Macri comience a pensar en una construcción como el Tercer Movimiento Histórico de Alfonsín o la Concertación de Kirchner—esto es, que intente trascender a la dicotomía peronismo-antiperonismo sumando a su fuerza dirigentes justicialistas que sientan que al PJ le ha llegado su 2001, como escribió Juan Carlos Torre. No descarto que hombres como Omar Perotti piensen integrar Cambiemos siguiendo la idea del presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, y que incluso gobernadores y jefes municipales sigan los pasos de intendentes como el de Salta, el de La Rioja o el de San Miguel, De la Torre, en lo que serían «peronistas M», pero quizás Macri sienta que si le fue bien enfrentándolos, le convendría volver a hacerlo. Después de todo, es difícil cambiar cuando uno siente que lo que hizo le dio resultados.

   Ya que hasta ahora casi no hablé de Cristina, quería escribir unas palabras porque es difícil evitarlo, luego de que estuviera presente durante tanto tiempo. Hace unos meses, Jorge Fontevecchia había publicado una nota intitulada "Sólo se muere dos veces"  en donde hablaba de la señora y de Lula, citando el libro del mismo nombre del filósofo esloveno Slavoj Žižek. Éste cuenta cómo Napoleón ya estaba muerto cuando fue exiliado a la isla de Elba pero no se enteró hasta que efectivamente perdió en Waterloo. Según Fontevecchia (a quien siempre leo y me caería mejor si le pagara a los trabajadores), eso mismo podía aplicarse a los ex presidentes, que no se daban cuenta que eran el pasado y necesitaban volver a perder para comprenderlo—como aquel running gag de los dibujos animados en donde uno corría hacia un precipicio y no se caía hasta que miraba para abajo. La comparación es atendible por el hecho de que Napoleón también llegó a su punto demasiado rápido, con el triunfo en Austerlitz y la consecuente caída del Sacro Imperio Romano Germánico, y luego redobló la apuesta intentando ampliar el Imperio. El problema es que, si me guío por el discurso de Ex Ella de la noche del 22 de Octubre, en donde la describí como "una Cristina autisténtica" (en onda con aquello de "indignanza" de Guga Lousteau), no parece verdaderamente haber caído, por lo que no tendría por qué no buscar volver en el 2019. Lo cual es un problema adicional para toda la oposición, claro.

    A pesar de que antes dije que si Cristina hubiese aceptado una interna otro habría sido el resultado en Buenos Aires, no quiero minimizar el avance que ha demostrado Cambiemos en todo el país. Con la salvedad de que desde el partido del Estado es más fácil, la comparación con aquellas PASO de Agosto de 2015 es sorprendente, con particular énfasis en el Norte Grande—donde Sholi había sacado una amplia ventaja ganando en los diez distritos, y ahora se dio vuelta la taba y Cambiemos ganó en la mitad. Lo interesante de esto es que ese incremento no fue sólo a expensas del massismo que había salido segundo, sino también del propio ex-FpV en sus variantes distritales. El análisis por sección es útil aunque el único frente que se mantiene igual es el oficialismo:
   
Fuente: "El Norte Grande fue la clave del 38" por Julio Burdman, en El Estadista


Fuente: Elaboración propia en base al Escrutinio Provisorio, disponible en Resultados.gob.ar

  Antes de analizarlo, cabe hacer una aclaración: me he tomado unas libertades en relación a algunos frentes provinciales, por las que Unión por Córdoba y Chubut Somos Todos, que en el 2015 fueron aliadas de Massa, siguen formando parte de su frente, pero el Frente Cívico por Santiago y el Frente Renovador de la Concordia misionero no están en el grupo "Ex FpV" a pesar de que sí lo estaban en el 2015. Mi lógica es que, al menos para agruparlos, correspondían más a lo que sería "partidos provinciales" con el FPCyS santafesino y el Movimiento Popular Neuquino (que en Diputados compartía interbloque con el massismo) fuera de circunstanciales alianzas, de igual manera que sí incluyo en el Ex FpV al peronismo puntano y al pampeano a pesar de que fueron siempre opositores al kirchnerismo, porque en esta elección fueron aliados. De todas formas, como se sabe habrá una completa reestructuración prontamente cuando se produzca el recambio en las cámaras, y cabe la posibilidad de que ambos FpV y UNA/Un País desaparezcan para formar un bloque kirchnerista y otro justicialista—como se vio en la práctica en el último año y medio, una oposición «radical» y una «dialoguista».
   Lo primero que se puede observar es que el crecimiento de Cambiemos en todo el país hizo que sus resultados fueran más parejos. Como dije antes, parte del crecimiento fue provocado por el "derrame" de las provincias ahora oficialistas del Norte Grande, Jujuy y Corrientes, que consiguieron que se dieran vuelta los resultados en Salta y Chaco. Por otro lado, al no haber podido ganar en el 2015 Santa Cruz no se generó ese arrastre con la misma potencia hacia el resto de la Patagonia (hay que tener en cuenta que los cuadros lo que muestran son la distribución del voto de cada fuerza, así que lo que importa no es el porcentaje con respecto a otros frentes sino con las otras secciones). Obviamente también se consolidó la provincia de Buenos Aires y eso hizo que la sección "Centro + CABA" tuviera menos influencia para el resultado final.
   En el caso de lo que antes se conocía como FpV, se observa claramente cómo Buenos Aires tiene más preponderancia que nunca y por eso es que les va a costar encontrar una figura competitiva fuera de la señora, sobre todo luego de que el candidato de Urtubey a duras penas pudo salir segundo. Es cierto que la ausencia de los santiagueños y los misioneros hacen que no se pueda comparar directamente como en el caso de Cambiemos, pero convengamos que estamos comparando una presidencial y una legislativa así que hay un problema desde al vamos. De todas formas, la zona en donde peor le fue al peronismo es en "Centro + CABA", o sea el interior productivo y la capital, que es en donde viene en negativo desde el conflicto con el campo—no tengo los datos a mano, pero me animaría a decir que incluso en el 2011 sacó proporcionalmente muchos menos votos.
   Finalmente, el declive de Massa es evidente. Perdió su esfera de influencia en el Norte Grande, en donde había sacado más votos que Macri aquel 9 de Agosto de 2015, al no poder conformar su frente en todos lados, y también perdió a su candidato a vice Gustavo Sáenz—que posiblemente compita contra el oficialismo salteño en 2019—en manos de su ex socio político. En política ningún muerto lo está definitivamente, pero la verdad es que dejar el Congreso con su correspondiente peso mediático y que se desarme su coalición hace que sea difícil que pueda construir para el 2019. Debería aprovechar la oportunidad para alejarse un tiempo de la política, escribir un libro, volver a la actividad privada (debe ser complejo después de dos décadas viviendo del Estado) y repensar su estrategia a futuro.

   Pero dejemos de comparar con el pasado y miremos hacia adelante, particularmente en el tema económico. Entre los temas centrales que el gobierno se supone que ahora sí va a cambiar están el laboral, el tributario, el fiscal y el previsional. Según se viene comentando hace semanas, la flexibilización laboral la va a negociar por cada rubro en vez de en una sola ley, o sea que ampliaría lo que hizo en los sectores automotriz y petrolero a todos los demás. Parece sensato. Las palabras clave probablemente sean 'productividad' y 'meritocracia'. Como contraparte y para facilitar el acuerdo va a plantear un blanqueo laboral que ayude a bajar el trabajo en negro.
   En cuanto a la reforma tributaria, la idea parece ser bajar las cargas patronales para las nuevas contrataciones (entiendo que de forma tal que no se eche a los trabajadores antiguos para eso, lo que parece una estupidez pero en la Argentina es posible) y poco más, habiendo ya corregido en parte el tema ganancias y bajado bienes personales en la ley de blanqueo el año pasado. Básicamente quita de aranceles a productos tecnológicos importados, lo que está perfecto, y suba de impuestos en bebidas alcohólicas y azucaradas para compensar. Además y quizás lo más significativo es el impuesto a la renta financiera, que lo había propuesto el massismo el año pasado pero el gobierno decidió no hacerlo. Lo que suena muy bien mientras no consista básicamente en gravar los plazos fijos, que como sabemos en tiempos inflacionarios no producen renta real. De todo esto se deduce que los mayores beneficiarios del nuevo esquema tributario son los que concentran mayor riqueza, porque el impuesto que pesa más fuerte en los bolsillos más delgados es el IVA y eso prácticamente no se toca desde que Cavallo lo subió a 21% en el 2001 por la emergencia. Lo más razonable sería reducir o eliminarlo para los productos básicos y subirlo para los bienes suntuarios, incluso entendiendo que con la dispersión de precios es difícil que eso se traduzca en una baja de los mismos. Estamos hablando de una reforma de fondo, después de todo, no debería ser coyuntural como las anteriores.
   El tema fiscal es básicamente arreglar el conflicto por el irónicamente llamado Fondo del Conurbano, no se habla de un cambio real en el sistema de coparticipación de recursos. Vidal fue a la Corte para que declararan inconstitucional el tope de 650 millones que se puso cuando Menem se peleó con Duhalde y que producto de la inflación terminó siendo poco más de la centésima parte de aquel 10% de recaudación por Ganancias que le correspondía (para una lectura más comprensiva esto está bien) y los gobernadores temen que un fallo a favor de Buenos Aires los desfinancie. Se supone que van a llegar a un acuerdo en donde salgan todos más o menos contentos para que los gobernadores le garanticen a Macri los votos en el Senado. Claro, como en este caso sí estamos hablando de un juego de suma cero, para que todos ganen la plata tiene que salir de algún lado—aumentando impuestos o bajando el gasto en algún sector. La otra pata del acuerdo fiscal sería conseguir un compromiso para no aumentar los gastos provinciales por encima de la inflación (la llamada "responsabilidad fiscal"), abriendo quizás la puerta para un recorte mayor pero que por ahora no se ve a nivel nacional. De todas maneras, no creo que haya mucha controversia aquí.
   La reforma previsional, por otro lado, es históricamente un asunto espinoso. Lo cierto es que, a pesar de que en el fallo sobre la coparticipación de la Corte decía lo contrario, la Anses tiene un problema de sustentabilidad a futuro porque aumentó mucho la cantidad de beneficiarios de jubilaciones y pensiones (lo que por supuesto está bien) y no así el número de aportantes. Tampoco ayudó que la llamada "reparación histórica" le generara un hueco mayor que no pudiera ser cubierto con los ingresos extraordinarios del blanqueo. Hasta ahora lo único que mencionaron desde el gobierno fue que iban a extender la posibilidad de seguir trabajando pasada la edad jubilatoria, lo cual suena tan razonable que me hace dudar de que no fuera así antes. Pero como claramente el sistema previsional tiene un problema, no se descarta que intenten cambiar más cosas. Supongo que dependerá de si el blanqueo laboral ayuda a compensar.
   En cualquier caso, desde este humilde lugar nos pronunciamos a favor de la suba de la edad en tanto y en cuanto se establezca un marco de menor carga horaria semanal, que es un debate presente en otros países. Básicamente lo opuesto de lo que ocurre en Brasil, por otro lado.

   En este contexto, sumado a no haber podido bajar la inflación a pesar de cambiar el método de financiamiento de la impresión de billetes al endeudamiento externo (que era esperable) y que los únicos ajustes verdaderos del gasto que se planean es la reducción de subsidios económicos, esto es, que recaen sobre el sector privado, es de donde viene el título de esta entrada. Todas las llamadas reformas son modificaciones tímidas excepto aquellas que deben ser pagadas por la población, en este contexto de gradualismo que le sirvió al oficialismo para ganar en la provincia de Buenos Aires y asegurarse la gobernabilidad. Y quizás sea por eso que no ven razones para cambios más profundos en el pomposo «reformismo permanente». En el único lugar en donde sí ha habido cambios más fuertes es en el tema policial—y para peor, si nos guiamos por el historial de Gendarmería sola desde la asunción de Pato Bullrich. Digo policial y no seguridad porque, por lo menos hasta ahora, los resultados no se muestran prometedores. Es cierto que se secuestra más drogas ilegales que antes, pero dudo que se haya roto la máxima de que es siempre un porcentaje menor del total que ingresa. Y no hay ninguna intención de legalizar para romper con el circuito ilegal, como están haciendo cada vez más Estados en EEUU.
   Por su parte, la relación política-servicios-jueces sigue tan aceitada como antes, aunque hayan cambiado  los interlocutores. Anyelichi tuvo que bajarse luego de los cuestionamientos de Carrió pero sigue habiendo contactos fluidos por otras vías—particularmente del llamado «grupo Pericles». Aunque hubo unos amagues de reforma con "Justicia 2020", lo cierto es que fuera de conseguir que renunciara Oyarbide y de haberle pasado el sistema de escuchas telefónicas a una dependencia de la Corte (lo cual es un error porque el poder judicial no puede ser parte, pero se justifican por habérselo sacado a Gils Carbó) no ha habido demasiadas diferencias. Avanzan causas que en el pasado estaban congeladas y se congelan las nuevas, como ha sido la triste regla desde el regreso de la democracia.
   Y esto sin entrar en los numerosos casos de conflictos de intereses (potenciales y reales) que conlleva haber formado gobierno con empresarios para hacer "el mejor equipo de los últimos 50 años"—que no ha conseguido bajar la inflación de los niveles de los últimos cuatro años del kirchnerismo. Nadie dice que para meterse en política deban ser pobres, pero uno esperaría que luego de dos décadas de poca transparencia los que vinieran intentaran sobreactuar pulcritud y, por ejemplo, trajeran el dinero que tienen afuera y lo pusieran en un fideicomiso ciego. Pero supongo que es esperar mucho de gente que está acostumbrada a ciertas formas y entonces no entiende por qué el resto de la población no lo ve con buenos ojos.

   En suma, quizás la mejor parte de todo esto es que se ha podido despejar las dudas de si un gobierno no peronista podrá terminar su mandato luego de 80 años—NO noventa, como dicen muchos, aunque no nos guste Justo él no fue dictador entonces no debe ser borrado de la Historia. El problema es que, aunque la democracia está felizmente consolidada, el hecho de que prácticamente no exista oposición implica que los famosos «checks and balances» no funcionan bien, menos aún cuando la mayoría de los medios está en modo "apoyo crítico" como con Néstor, por lo que las tentaciones del oficialismo de virar en un camino autoritario no son tan fáciles de controlar. Fuera de la "garantía" de Carrió en el gobierno, esto es.

* Un dato curioso sobre Formosa: el nombre viene del español antiguo «fermosa» (que usaba el Ingenioso Hidalgo). La isla de Taiwán también es conocida como Formosa, por el portugués «ilha formosa». En ambos casos significa hermosa obviamente, aunque para la provincia argentina imagino que fue irónicamente—como la danesa Groenlandia, literalmente "tierra verde". EDITO: Y en un acto de justicia poética, las dos Formosas son parcialmente antípodas.
  Otro juego idiomático interesante es el de Australia y Austria. La primera viene del latín «terra australis», o sea tierra del Sur, mientras que Austria es una transliteración (traducción literal de «transliteration») de Österreich, literalmente "reino del Este". Se podría discutir por qué del Este si está en el centro de Europa, pero eso sería perder el tiempo.