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Como se puede observar en el mapa, la elección general fue mucho más pareja que la primaria de agosto, ganando Cambiemos en toda la región centro—en donde a gobernador había triunfado el PJ "del medio". El análisis más sencillo pero no por eso erróneo es que Alberto Fernández perdió en toda la zona que el kirchnerismo entregó luego del conflicto con el campo, con la evidente excepción del 54% de 2011 (aunque igualmente sus resultados en esas provincias estuvieron por debajo de la media nacional). De hecho, el mapa se asemeja mucho al del ballottage 2015 en la que Sholi terminó triunfando en la provincia de Buenos Aires pero por una diferencia mucho menor que la de Alberto. La comparación de estos resultados marca los límites del triunfo del ex jefe de Gabinete, que fue tremendamente contundente pero quedó tan pegado al kirchnerismo que no pudo ampliar la base de sustentación sobre lo que fue la década K del 2009 en adelante. El mismo déficit había tenido Sholi y perdió la elección por 700 mil votos cuando el entonces oficialismo arrastraba un desgaste de doce años (últimos cuatro estancados y con cepo). No se necesita haber estudiado demasiado para especular que la fórmula con Zannini habría tenido un resultado similar al de Alberto-CFK de haber repetido este año, ya que toda la diferencia la puso el fracaso económico macrista evidenciado por los dos años seguidos de caída y la intervención del FMI.
¿Dónde perdió votos—dos millones, para ser precisos—el presidente actual? Sobre todo en la Primera y la Tercera Secciones bonaerenses, claro. En el 2015 había sacado 1,6 millones de votos en la Primera y 1,37 millones en la Tercera y ahora sacó 1,2 y 955 mil respectivamente (contra 1,7 y 1,96 de Sholi y 1,77 y 2,05 millones de Alberto), o sea que a pesar del aumento de población el ex Cambiemos perdió más de 800 mil votos entre esos dos distritos. En la Capital y el Interior bonaerense, por otro lado, perdió 250 mil votos mientras que Alberto sumó 100 mil más que el ex gobernador. Es decir que sólo en Buenos Aires Macri perdió más de un millón de votos y Alberto ganó 200 mil. Si a eso le agregamos que Cambiemos es oficialismo en la provincia, la derrota es mucho más dramática.
